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En entradas anteriores hemos visto cómo las empresas multinacionales juegan un papel importante en la economía y en la política de diferentes países. Rompen las fronteras en ambos rubros, haciendo que, casi imperceptiblemente, las naciones involucradas comiencen a compartir usos y costumbres. Es decir que la existencia de este tipo de organizaciones, lleva también a una globalización cultural.

 

Como bien hemos estado estudiando estas últimas semanas, el fenómeno de la globalización es producto del ejercicio del Comercio Internacional. En este mismo sentido, la economía mundial sigue activa gracias al buen recibimiento del público consumidor hacia las marcas multinacionales. Sin embargo, al ser un suceso que afecta directamente a la manera de vivir de los ciudadanos, tenemos que tocar también cómo afecta a la cultura.

 

¿Qué es la cultura?

 

Este término es uno de los más debatidos entre las ciencias sociales, y no se ha logrado llegar a una definición única. Muchos piensan que la cultura son únicamente las muestras de arte, pero estas solo son una pequeña expresión de todo lo que abarca esta palabra. 

 

¿Has escuchado hablar de la cultura vial? ¿La cultura económica? ¿La cultura urbana? Es porque “la cultura” es todo. Incluso existen la cultura política y la cultura económica. En resumen, este término hace referencia a todo lo que afecte o provenga de la forma de vivir de la sociedad.

 

Poniéndolo en términos de Comercio Internacional: cuando una empresa multinacional se establece en otro país, poco a poco va a influir en la forma de consumir, de pensar e incluso de verse de las personas. Y esto ya es una alteración a la cultura que hasta ese momento tenían.

 

Además, con al auge de la publicidad, una marca multinacional puede influir fuertemente en la identidad de una gran masa, haciendo que modifiquen radicalmente su manera de vivir. Es como si las más poderosas organizaciones crearan una propia cultura en todos sus fieles consumidores alrededor del mundo.

 

La cultura y el Comercio Internacional

 

El Comercio Internacional existe porque existen personas alrededor del planeta, interesadas en romper las fronteras entre naciones, para darse a conocer en todo el mundo y obtener ganancias de ello. Es decir, es una actividad de humanos para humanos.

 

Si retomamos la idea de que la cultura es todo lo que afecte o provenga de la forma de vivir de la sociedad, podemos deducir que los negocios internacionales son producto de su misma esencia.

 

Lo interesante se da cuando una persona de un país, con una forma de pensar y una manera de ver el mundo; tiene que hacer negociaciones con otra persona, de otro país, con una forma de pensar completamente distinta y que ve el mundo con un enfoque muy diferente. Esto sucede día a día, con grandes cantidades de negociantes. Si no nos crees, mira a tu alrededor: ¿de dónde es tu teléfono? ¿Y tu ropa? ¿Tu computadora? ¿Cuántas de esas cosas están hechas en México?

 

La globalización cultural

 

Todo esto nos lleva a este gran término: la globalización cultural. Que se define como la difusión y adopción de tendencias alrededor del mundo. Estas tendencias pueden ser en moda, música, comida, formas de actuar e incluso, como ya lo mencionamos, formas de pensar.

 

Por ejemplo: esa serie estadounidense que ves toda la tarde en Netflix.

 

Se hicieron negociaciones para que, de entrada, Netflix pudiera establecerse en México. Después, se tuvieron que hacer negociaciones para que esa serie apareciera en la cartelera de nuestro país. Ahora pregúntate: ¿cómo ha afectado tu día esa serie? ¿Tu forma de pensar? ¿De vestir? ¿De consumir? ¿De actuar?

 

Ejemplos como este los hay en todos los rubros de nuestro andar diario. Y esta es la magia de la globalización cultural.

 

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